La Luna se eclipsa en su propia sangre

Charĩa golpeó a la Luna por la cabeza con un palo, la cocino e invitó al Sol para que la coma, el Sol no quiso, sólo le pidió que le dejase los huesos, con los huesos el Sol pudo reencarnar el alma de la Luna y con el mbaipy le proveyó de sesos.
Sólo porque Charĩa devoró a la Luna, ella desaparece y sólo porque el Sol la resucitó, es que hasta ahora vuelve a nacer la Luna Nueva. Cuándo la Luna se eclipsa, Charĩa está por devorarla: la luna se eclipsa en su propia sangre.

Illustración de Rodrigo Hamuy Aquino

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*Ayvu Rapyta. Textos Míticos de los Mbyá Guaraní del Guairá. León Cadogan. Tercera edición. 1997

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